¿Por qué se construyó la Muralla China?

  

La Muralla China, o como suele llamársela la mayoría de las veces, La Gran Muralla China, es un largo muro fortificado que se extiende siguiendo aproximadamente el contorno sur de la región china conocida como Mongolia Interior (antigua región de Mongolia).

No es un solo muro continuo, sino que tiene unas pocas ramificaciones, pero total cubre una longitud de más de 21.000 km, de acuerdo con los estudios más recientes. Esto ha reforzado la creencia falsa de que es la única estructura humana visible desde el espacio.

Construcción

La Muralla, como hoy se conoce, es el producto final de una serie de planes, construcciones y demoliciones que tuvieron lugar en China desde el siglo V a.C. Por aquellos días China no era un país unificado, y algunos de los diferentes reinos que conformaban el territorio construyeron muros de tierra apisonada en sus fronteras.

En el siglo III la dinastía Qin logra unificar los reinos, mandando a demoler esas primeras murallas, y proyectando la construcción de un muro único en su frontera norte. Este muro es abandonado a finales de ese siglo, y restaurado y extendido a finales del siglo siguiente.

La muralla recibió poco mantenimiento desde el siglo I d.C. hasta el siglo III. Se mantuvo sin cambios hasta el siglo XV, cuando se reconstruyó en su forma actual, de piedra y ladrillo. Se fue reedificando y extendiendo, hasta que su evolución se detuvo en el siglo XVII.

Actualmente, en la Muralla funciona un museo. Es una de las principales atracciones turísticas de China, además de haber sido declarada por la UNESCO, en el año 1987, como Patrimonio Histórico de la Humanidad.

¿Por qué se construyó la Muralla China?

Los conflictos entre las diferentes comunidades que coexistían en la región provocaban, tanto guerras, como la necesidad de los distintos grupos para defenderse y repeler las agresiones. La principal razón para edificar una o varias murallas fronterizas era entonces, defensiva.

Al principio, era un asunto entre los diversos reinos que se establecieron en el territorio. Luego, vino la unificación, pero también cambió la amenaza externa con la que tuvieron que lidiar los chinos: las tribus Xiongnu, establecidas al norte. Estas eran tribus nómadas de cazadores y recolectores, diseminados en la actual Mongolia, y que sufrían una crónica escasez de recursos. Por otro lado, China era un próspero imperio que se surtía de su propia agricultura y ganadería. El escenario era bastante propicio para que las tribus del norte intentasen obtener recursos de sus vecinos más favorecidos.

Las relaciones entre los chinos y las tribus Xiongnu pasaron por varias etapas de hostilidad, negociaciones y convivencia, que influyeron significativamente en la manera como se desarrollaba la muralla. Hubo épocas en que los chinos otorgaron recursos a los Xiongnu. Los cambios de dinastías en China, así como los cambios en las exigencias de las tribus del norte, suscitaron repetidos cambios en el manejo del tema de la Muralla. Los Ming en el siglo XV fueron quienes decidieron una política más agresiva en cuanto al cierre de esta frontera. También se ha especulado que la dinastía Ming tenía una visión muy cerrada del país, y que retomaron la Muralla, no sólo para que no entrasen invasores, sino también para que los pobladores no pudiesen salir.

La Muralla perdió su razón de ser cuando se instauró la dinastía Qing, ocupando casi toda la China actual y Mongolia. Dado que la Muralla dejó de cumplir su función fronteriza, perdió su utilidad práctica.

Actualidad

En los días que corren, la Mongolia Interior forma parte de China, de modo que la frontera que resguardaba la Muralla no existe. El valor del muro es fundamentalmente histórico y turístico, y son las razones por las que se mantiene en pie.


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