10 de Agosto de 1809: Primer Grito de Independencia de Ecuador

Resumen, causas y consecuencias.

El 10 de agosto de 1809 fue la fecha en la que se dio el Primer Grito de Independencia de Ecuador, momento en el que se registra la sublevación que tuvo lugar en la entonces Presidencia de Quito, por parte de un grupo de criollos quiteños. Los sublevados derrocaron al presidente de la Real Audiencia de Quito, e instalaron una Junta de Gobierno Autónoma. En algunos textos se considera que fue también “El Primer Grito de Independencia en Hispanoamérica”, aunque esta denominación también ha sido atribuida a la Revolución de Chuquisaca en Bolivia, que tuvo lugar el 25 de mayo de 1809.

Antecedentes

Ecuador, para finales del siglo XVIII, era denominado como Real Audiencia de Quito. Estuvo tempranamente influido por las ideas de la Ilustración, fomentadas por la ocurrencia del proceso independentista que dio origen a los Estados Unidos de América, en 1776, y posteriormente, en 1789, la Revolución Francesa. Este también fue el siglo de las Reformas Borbónicas en España, que alteraron las relaciones comerciales en la península y con las colonias. Ya el Virreinato del Perú había experimentado la sublevación de Túpac Amaru, un previo amago independentista que buscaba restituir el Imperio Inca.

Protagonistas

El principal conductor de la sublevación fue el alcalde de Quito, Pedro de Montúfar, que convocó una reunión conspirativa en la casa de una dama quiteña llamada Manuela Cañizares, que apoyaba la independencia. En la reunión también estuvo el obispo de Quito, José de Cuero y Caicedo; además de militares como Juan de Salinas. El Conde Manuel Ruiz de Castilla, al momento presidente de la Real Audiencia, fue derrocado como consecuencia de la instalación de la Junta.

Causas

La crisis databa de 1808, cuando el rey Fernando VII es obligado a abdicar en favor de Bonaparte. Esta situación despierta el germen de los movimientos independentistas en la América española, aunque la primera intención que declaran es la de promover el retorno de Fernando a la Corona. En Quito, tiene lugar en diciembre de ese año la llamada “Conjura Navideña”, en una hacienda de Juan Pío Montúfar, hermano de Pedro. Esta conjura fue descubierta, y aunque sus participantes fueron apresados, no llegaron a ser condenados debido a la desaparición de las pruebas.

Sin embargo, los conspiradores ya estaban bajo seguimiento por parte del Presidente de la Real Audiencia, que en abril giró instrucciones al Cabildo para que se investigase a los implicados. De modo que para el 9 de agosto se reúnen varios conjurados en la casa de Manuela Cañizares.

Desarrollo de los acontecimientos

La reunión se extendió hasta la madrugada del día 10, momento en que se deciden las acciones: toma del Palacio Real, con apoyo de los soldados de la Guarnición de Quito. De este modo, forzaron la dimisión de Ruiz de Castilla, además de redactar y firmar un Acta en la que se constituía de manera soberana la Primera Junta de Gobierno Autónoma de Quito.

La junta perfiló una estructura republicana para el gobierno de Quito, estableciendo separación de poderes y la creación de una Fuerza Armada. A pesar de la intención declarada de restaurar a Fernando VII como Rey, había un trasfondo independentista en la Junta. También se invitó a la Provincia de Guayaquil para que se sumara a la nueva entidad.

Una de las primeras decisiones que se tomaron, y que pudo haber influido en la posterior debacle de la Junta, fue el uso de tratamientos de nobleza para los miembros de la misma. El presidente dio en hacerse llamar “Su Alteza Serenísima”, en tanto que a los demás miembros de la junta había que llamarlos “Excelencia”.

El establecimiento de la Junta tuvo una respuesta pronta de la Corona: desde los Virreinatos de Perú y de Nueva Granada, se enviaron tropas para sofocar lo que se vio como un alzamiento independentista. Debido a que Guayaquil no aceptó unirse al movimiento, Quito quedó aislada, y tuvo que capitular el 24 de octubre de 1809.

Acontecimientos posteriores

Restituido Ruiz de Castilla en la presidencia de la Real Audiencia, y a pesar de su promesa que no habría represalias, los participantes en la Junta fueron perseguidos y apresados. El 2 de agosto de 1810, durante una revuelta ciudadana que buscaba liberar a los presos, éstos fueron ejecutados en el Real Cuartel de Quito.




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