9 de octubre de 1820: Independencia de Guayaquil


Resumen, causas y consecuencias.

El 9 de octubre de 1820 tuvo lugar un levantamiento en la ciudad de Guayaquil, conducido por criollos, y cuyo objetivo era lograr en esta provincia la independencia de la Corona Española.

Antecedentes

En la región hubo algunos alzamientos tiempo atrás, por parte de los criollos, pero estos en ningún momento buscaban la independencia, sino que estaban dirigidos a buscar mejoras en las condiciones de vida de los criollos, o restituir beneficios que se consideraban perdidos. En la Real Audiencia de Quito, en 1809, tuvo lugar un levantamiento que exigía que el gobierno de la provincia fuera ejercido por criollos, pero persiste la duda sobre si se podía considerar un levantamiento independentista.

Los sublevados de 1809 hablaban en sus proclamas de obtener autonomía, pero hay que notar que el ambiente que había en las colonias, dada la crisis de la Corona Española de 1808, podía fácilmente llevar a los insurgentes a pedir separarse de la península. Este movimiento fue reducido en 1810.

Protagonistas

El liderazgo del levantamiento fue ejercido por los criollos José de Villamil y José de Antepara. Contaron en ciertos momentos con el apoyo militar de los venezolanos León de Febres-Cordero, Miguel de Letamendi y Luis Urdaneta.

Causas

Para 1820, los principales movimientos independentistas en América se hallaban en su apogeo, con México y Venezuela a la cabeza. La Real Audiencia de Quito enfrentaba serias dificultades para mantener el dominio colonial en las diferentes regiones.

La Provincia de Guayaquil no se hallaba al margen de esta situación, sobre todo dada la cercanía de la recién formada Gran Colombia. Es en esta situación en la que un grupo de criollos, con Villamil como vocero, se anima a urdir una conspiración para que Guayaquil alcance su independencia.

Desarrollo de los acontecimientos

El levantamiento se fue fraguando desde el primero de octubre, cuando José de Villamil y José de Antepara comenzaron a efectuar una serie de visitas a diferentes personajes del mundo político y militar de Guayaquil. Ambos hombres estaban al tanto de que la situación en Venezuela no era sencilla para los españoles, además de que estaban influidos por las ideas independentistas que durante toda la década habían estado germinando en las colonias. Además, contaban con el apoyo de los militares venezolanos Urdaneta, Letamendi y Febres-Cordero. Estos últimos estaban destacados en Quito, pero sus simpatías con los insurgentes habían hecho que fueran expulsados a Venezuela. Los militares sólo llegaron hasta Guayaquil.

La primera semana de octubre transcurrió para los insurgente planificando encuentros y reuniones, incluso celebrando fiestas que servían de cubierta para las verdaderas intenciones de Villamil y los otros: planificar un alzamiento. Consideraban que si la rebelión se planificaba con cuidado, sería en esencia pacífica, y no habría muertos.

En la madrugada del 9 de octubre es secuestrado el Comandante del Cuerpo de Artillería, Manuel Torres Valdivia, por parte del capitán Damián Najera y León Febres-Cordero, que lo llevan a casa del primero con la excusa de un juego de cartas.

Los sublevados encontraron en realidad poca resistencia, luego de eso. Uno de los pocos fallecidos en combate fue el comandante español Joaquín Magallar; pero la tónica general de los guardias realistas fue sumarse a la rebelión. A las pocas horas, se había consumado el levantamiento y la ciudad de Guayaquil se había declarado independiente.

Acontecimientos posteriores

Una intensa campaña tuvo lugar en adelante para consolidar, a través de las otras poblaciones, la independencia de Guayaquil y su proclamación como Provincia Libre. La intervención del Ejército Libertador, en la figura de Antonio José de Sucre, ayudó a contener los intentos españoles por recuperar la provincia. Esta terminó de consolidar su independencia en la Batalla de Pichincha, en 1822. Posteriormente la joven nación se incorporaría a la Gran Colombia.




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