Antonio José de Sucre

Corta biografía resumida. Resumen de su vida.

Antonio José de Sucre fue un político y militar venezolano que combatió en la Guerra de Independencia al servicio del Ejercito Libertador, nacido el 3 de febrero de 1795, en la ciudad de Cumaná. Su nombre completo era Antonio José Francisco de Sucre y Alcalá, hijo del militar Vicente de Sucre y Urbaneja, y de María Manuela Alcalá.

Primeros años

La madre de Antonio José murió en 1802, y al año siguiente Vicente de Sucre contrajo nuevas nupcias. Sucre se incorporó desde joven a la carrera militar, de modo que para la época de la crisis que la Corona Española sufrió en 1808, ya estaba en la escuela militar. Luego de la declaración de independencia en Caracas, en 1811, decide participar en el movimiento independentista venezolano.

antonio josé de sucre

La familia de Sucre sufrió bastante durante el proceso independentista; de hecho, Antonio perdió tres hermanos a manos de los realistas. Siendo muy joven asume labores de responsabilidad cada vez mayor. Era una década difícil, y los conflictos internos entre los generales patriotas puso a Sucre en la posición de decidir qué mando seguir. El joven oficial considera que debe seguirse un mando unitario, llegando a trabajar en 1817 en Angostura, siguiendo las directrices de Simón Bolívar.

Acontecimientos destacados

Sucre asciende a General de Brigada, y cumple un excelente papel, no sólo en lo militar, sino también en lo diplomático. Redactó, por ejemplo, el Armisticio de Santa Ana, documento que buscaba suavizar las hostilidades entre realistas y patriotas, y que fue firmado en 1820 por Pablo Morillo y Simón Bolívar. Lo más destacable del tratado tiene que ver con el trato humanitario que establecía para los prisioneros.

Sucre rápidamente se mostró como uno de los militares de formación más sólida y carácter más noble, a pesar de las vicisitudes que su familia vivió a manos de los realistas. Trabó una gran amistad con Bolívar, que lo tenía en la más alta estima. Defensor del proyecto de la creación de la Gran Colombia, se convirtió en el líder de los campos de batalla para el Ejército Libertador.

Tuvo una exitosa campaña para la liberación de Ecuador, decidida en la Batalla de Pichincha, en 1822. La campaña en Perú fue más compleja: aunque José de San Martín ya había declarado el territorio como independiente, lo cierto es que aún subsistía allí un reducto del virreinato. Dos batallas fueron decisivas para la independencia del Perú: la Batalla de Junín, que tuvo lugar en agosto de 1824, y la Batalla de Ayacucho, en diciembre del mismo año. Por esta victoria se le concedió a Sucre el grado de Gran Mariscal, siendo por eso que se le reconoce históricamente como Gran Mariscal de Ayacucho.

Últimos años

Sucre llegó al Alto Perú con la idea de ser garante del proceso de independencia que se estaba dando allí, ya que en la práctica los españoles ya no tenían injerencia en Hispanoamérica. El verdadero conflicto radicaba en que los habitantes del territorio no habían decidido si formaban una nación uniéndose a Perú, o uniéndose al Río de la Plata. Finalmente, se decidió formar una nueva nación que se llamaría Bolivia, en homenaje al Libertador. La independencia de Bolivia se consolidó en 1825, y aunque le fue ofrecida a Bolívar la presidencia, éste declinó la oferta, que recayó en Sucre. Aunque el Gran Mariscal trabajó duro para darle al país un marco legal sólido, pronto las intrigas constantes en el país derivarían en un atentado contra su persona, lo que provocó la renuncia de Sucre.

Posteriormente se casó con Mariana Carcelén, una joven de la nobleza mantuana de Quito. Sucre decidió radicarse en Ecuador, manteniéndose entre este país y Colombia. Debido al prestigio que tenía, era más que probable que optase por la Presidencia de Quito. Se cree que por este motivo se urdió una conspiración que terminaría en el asesinato del Mariscal, el 4 de junio de 1830. En vida, Sucre había manifestado el deseo de ser sepultado en Quito, por lo que sus restos reposaron en el Convento del Carmen Bajo, y en el siglo XX fueron trasladados a la Catedral Metropolitana de Quito.

Legado

El trato dispensado a Sucre en Bolivia, y su posterior asesinato, se pueden ver como señales de los conflictos que se agitaban entre las fuerzas políticas de las jóvenes naciones americanas por el ejercicio del poder. A pesar del prestigio del que gozaba, sucumbió víctima de las ambiciones de los hombres de la época. Varios lugares, entre ellos la ciudad capital de Bolivia y el estado natal del Gran Mariscal, ostentan su nombre, así como la unidad monetaria que usó Ecuador.

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