Dogo Argentino

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El dogo argentino, o mastín argentino, es un perro con un temperamento muy fuerte, siempre busca la satisfacción de sus dueños y su aprobación. Se le utiliza mucho en la caza, competencias, búsqueda y rescate, obediencia, schutzhund, en el ejército, la policía y como perro lazarillo. Es muy resistente para cualquier tarea, pero se aburre con facilidad al hacer algo de manera repetitiva. Debido a su pasado, donde participaba en peleas de perros hasta la muerte, el dogo puede tener comportamientos dominantes.

Características físicas del dogo argentino

La raza de perro dogo argentino es de pecho amplio, ancho y profundo. Su postura es robusta, con patas delanteras largas y fuertes; y traseras musculosas, especialmente en el área de los muslos. Los dedos de sus pies son compactos; la cola es gruesa, larga y se irgue cuando el perro observa algo con atención. Los ojos son de color avellana o marrón claro u oscuro, estos tienen una separación considerable, sus bordes son negros o rosados; el cuello es musculoso, ancho, fuerte y posee gran cantidad de piel; la cabeza es de gran tamaño y se redondea; el hocico se levanta ligeramente, este es cóncavo; los labios son delgados; la mandíbula es tenaz, poderosa y se cierra en forma de tijera; la nariz es negra; las orejas generalmente se cortan para que destaquen más en el ejemplar y éstas cuentan con una forma de triángulo, pero naturalmente son caídas.

Su pelaje no es largo, al contrario, este es lustroso, corto, espeso, liso, grueso y sin capa interna. En cuanto a colores, el dogo argentino comúnmente se ve de color blanco, completamente blanco; sin embargo, existen ejemplares con manchas negras. La Federación Cinológica Argentina (FCA) acepta ejemplares de la raza completamente blancos, o con una única mancha negra u oscura en el área de la cabeza, ya sea en una de sus orejas o en uno de sus ojos. La mancha no puede ser muy grande, y si se debe escoger entre dos ejemplares con una mancha, la FCA siempre prefiere al ejemplar con la mancha más pequeña, es decir, el ejemplar en cuyo porcentaje de colores esté más el blanco. Otros clubes y asociaciones caninas no aceptan ningún tipo de mancha en el dogo argentino.

Los dogos argentinos hembra pesan entre 35 y 40 kilogramos; los machos pesan entre 40 y 45 kilogramos. Hasta la cruz miden entre 60 y 70 centímetros. Tiene una esperanza de vida de diez a doce años.

Salud

La raza de perros dogo argentino tiende a sufrir regularmente de hipotiroidismo, sordera y quemaduras en la piel, ya que ásta es muy sensible. También son propensos a sufrir parálisis laríngea y glaucoma. Y, como todas las razas grandes, los dogos argentinos pueden sufrir de displasia de caderas.

La displasia de caderas es un problema genético, puede ser leve, causando poco o ningún dolor, o también pueden ocurrir casos más graves llevando al perro a cojear severamente. Si tu can sufre de esto, notarás que camina despacio y evita saltar. Dependiendo de la gravedad del problema, perder peso, cirugía o medicamentos pueden ayudar al perro con este problema de salud. Usualmente los dogos argentinos utilizados para la crianza reciben rayos x para determinar el estado de sus caderas, esto se realiza por un ortopeda veterinario. Por lo que si vas a conseguir un dogo argentino en un criadero, es posible saber si los padres del cachorro tienen esta afección, lo que ayuda a determinar las posibilidades de que el cachorro la padezca.

Su piel es sensible, por lo que ésta tiende a sufrir de enfermedades. Otro problema cutáneo que suelen tener es demodexia canina o sarna roja, este problema se da más frecuentemente en perros jóvenes y en cachorros. Esta enfermedad consiste en la caída del pelo y la inflamación de la piel del can. Si no se trata como es debido, de esta enfermedad pueden derivar infecciones, agravando la situación.

Otra parte sensible de la raza son los ojos, estos deben ser correctamente cuidados para evitar las inflamaciones, algo común.

Un poco de historia

Su origen se da en los años veinte, en Córdoba, Argentina, cuando Antonio y Agustín Nores Martínez, hermanos, quisieron dar origen a una raza cazadora y guardiana que a la vez sirviera como perro de compañía. La raza es en realidad una mezcla entre varios perros: el perro de pelea cordobés (una raza ya extinta, de la que hoy en día sólo se conservan fotos en blanco y negro), bull terrier (perro inglés de pelea), pointer inglés (también originario de Inglaterra, es una raza popular de caza), mastín del Pirineo (raza española y guardiana), y otros perros mencionados más adelante.

Antonio fue el creador oficial de la raza, quien también recibió muchos reconocimientos por sus estudios en los campos de la fisiología, biogenética y anatomía; su hermano, Agustín, ayudó a difundir la raza más allá de Argentina y colaboró en la creación del dogo argentino.

En el año 1925, Antonio y Agustín, de 18 y 17 años de edad respectivamente, asisten a una típica pelea de perros, y es cuando Antonio le confía a Agustín la tarea de mejorar y criar perros de pelea cordobeses para mejorar la forma en que peleaban, así fue como empezó la crianza de canes entre los hermanos. Los hermanos lograron conseguir diez hembras de la raza y todas terminaron siendo hermanas o madres de campeones locales. Sin embargo, al pasar los años, la actividad era mal vista por muchas personas, siendo prohibida por las autoridades, por lo que el negocio de la cría cambia su propósito: ya no buscan perfeccionar las habilidades de pelea, sino las de caza. Pero para esto deben crear una raza totalmente nueva, por lo que aprovechan y empiezan a cruzar a sus perros de pelea cordobeses con otras clases de perros.

Esta nueva raza debía tener cuatro características: tener excelente olfato, ser silencioso (fundamental para un perro cazador), tener agilidad (agilidad para luchar contra las presas más que agilidad para desplazarse), y ser valiente ante cualquier peligro y situación. Los hermanos seleccionaron a una serie de razas que juntas darían origen a la raza perfecta para lo que buscaban:

  • Perro de pelea cordobés, de aquí parte la base y el origen del dogo argentino, de éste le heredaría su fuerza y valentía.
  • Mastín español, le heredaría su potencia y fuerza.
  • Bulldog inglés, le heredaría el pecho ancho.
  • Gran danés, le heredaría tamaño y una cabeza grande.
  • Bóxer, le heredaría inteligencia y vivacidad.
  • Bull terrier, le heredaría resistencia, valor, ganas de luchar e inmunidad al dolor.
  • Perro de montaña de los Pirineos, le heredaría tamaño, resistencia, fuerza, adaptación a distintos climas y su color blanco
  • Pointer inglés, le heredaría buen olfato y venteo.
  • Dogo de burdeos, le heredaría una mandíbula potente, una gran cabeza y valor.
  • Lobero irlandés, le heredaría tamaño y rapidez.

Algunas de estas razas se usaron limitadamente porque, así como brindaban características positivas, también brindaban características negativas. Por ejemplo, el dogo de burdeos ocasionaba que el pelo del dogo argentino se tornara amarillento, y el bulldog inglés disminuía la talla de los ejemplares y ocasionaba un problema de salud llamado prognatismo mandibular.

Al mismo tiempo que se cruzaban selectivamente ejemplares de las distintas razas anteriormente mencionadas, se entrenaban también en el área de la caza luchando contra jabalíes y pumas.

En la revista Diana se publica en 1947 la primera publicidad de la raza, a partir de 1953 Antonio empezó a trasladar, junto con su hermano, a sus perros a Santa Rosa, La Pampa. En 1956 Antonio muere asesinado mientras cazaba, y a partir de este hecho Agustín se encarga de la raza, llevándola al éxito total, sin embargo, la tarea que tendría por delante no sería fácil. Agustín se establece en Esquel un año después de la muerte de su hermano y trabaja en mejorar los genes de la raza, entre sus objetivos estaban disminuir los problemas de sordera, aumentar el tamaño (para esto debió utilizar perros de razas grandes) y disminuir la agresividad de los perros. Finalmente, al lograr todo esto, en 1964, Agustín lleva 67 dogos argentinos para que sean reconocidos como raza oficial.

Información a tomar en cuenta si decides tener uno

Algo positivo de la raza de perros dogo argentino es que no presentan olores fuertes y su pelaje se cae de forma moderada. Necesitarán cepillados ocasionales para eliminar pelaje muerto, lo podrás hacer con un guante de goma o de crin, necesitarán también cortes de uñas regulares. Exponerlos durante mucho tiempo al sol no es bueno, ya que la raza tiende a sufrir de muchos problemas en la piel.

Los baños pueden darse cada tres meses, antes si se ve que el perro está sucio, se puede emplear un champú suave para perros. Los ojos se deben limpiar a diario. El resto de los cuidados son las usuales revisiones que se deben realizar a cualquier perro: un chequeo de oídos, de dentadura y de piel. Hay que recordar limpiar y cuidar estas áreas.

En cuanto al ejercicio, la raza requiere de ejercicio diario e intenso. Se le puede dar un paseo largo en el parque, ya sea caminando o trotando para gastar más energías, pero es más efectivo si se interactúa con el perro ya que es una raza a la cual le gustan las tareas, los ejercicios, la habilidad, el pensar y razonar. Es bastante fácil de entrenar, pero se aburre de las cosas repetitivas, como por ejemplo hacer un mismo ejercicio o tarea todos los días de igual forma. Es recomendable variar si deseamos que el perro sea física y mentalmente activo.  Todo esto satisfará sus deseos constantes de trabajar y cazar. Durante sus entrenamientos deberás ganar su atención, ya que suele distraerse con su entorno.

A la hora de entrenar a la raza de perros dogo argentino, lo ideal es premiarlos por las cosas buenas que logran, más que regañarlos cuando no logran el objetivo. Son perros que usualmente aprenden rápido por su inteligencia, pero si no se les motiva se terminan aburriendo. Si deseas incluirlos en competencias, las competencias de frisbee o de obstáculos son las ideales.

Espacios pequeños como apartamentos no son lo ideal para estos canes, se prefiere un hogar con jardín donde el perro puede hacer actividades físicas y tener su propio espacio. Sin embargo, si realmente estás dispuesto a brindarle un ejercicio diario e intenso en el exterior (áreas verdes, parques…), con mucha dedicación es posible mantenerlos en un apartamento.

Es un perro que raramente ladra, es silencioso en casa. Si lo deseamos como perro de compañía, el can será bastante protector. No es el mejor perro para los niños, ya que por lo general no buscará jugar con ellos, pero será un buen protector. Es un problema muy común la agresividad hacia perros y personas extrañas, es recomendable criarlo de una manera adecuada para evitar accidentes ante situaciones de falsas alarmas. En su educación se le debe incluir el no atacar a otros perros y otros animales, como gatos, que se tengan en casa. Aun así, no se recomienda mantenerlo con otras mascotas que pueda ver como presas. Se le debe enseñar a ser sumiso ante su dueño, y por ningún motivo se debe mostrar debilidad o permisividad ante esta raza. Si se logra esto, el dogo argentino es capaz de dar su vida (como lo hacían sus antepasados) en una lucha con tal de proteger a su amo.

Los dogos argentinos tienen la tendencia de masticar. Afortunadamente, es posible descargar estas energías con juguetes para perros. Claro, teniendo una mandíbula tan poderosa necesitarás juguetes resistentes y lo más seguro tendrás que cambiarlos a menudo, pero es importante que tenga estos juguetes para que el perro entienda qué puede masticar y qué no, y también para que no entre en un estado de aburrimiento y comience a masticar algo que no deba.

Recuerda siempre que todos los ejemplares son distintos, algunos dogos argentinos son obstinados y dominantes, lo que conduce a un perro agresivo, además de que por naturaleza son los líderes de la manada. Si buscas un can que acompañe a tu familia, la que puede incluir otras mascotas, niños y bebés, tal vez debas averiguar por otra raza, ya que es difícil de saber, cuando aún son cachorros, si el perro será de grande un ejemplar agresivo.

Este perro posee más fuerza que un perro estándar, si llega a atacar a una persona, los daños serán mayores que si, por ejemplo, un labrador lo hace, además, es frecuente que muchos vecinos no se sientan cómodos si alguien posee un dogo argentino. Son muy pocas las personas que realmente dominan sobre el perro y que llegan a ganar su absoluta confianza, debido a su carácter fuerte, también son pocos los que saben cómo hacer que el can descargue todas estas energías. Muchos lo describen como una raza que es demasiado para la mayoría de las personas y, evidentemente, demasiado para un dueño primerizo.



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