El conde de Montecristo

El conde de Montecristo es una novela del escritor francés Alejandro Dumas, padre; una de sus obras más conocidas. Fue publicada por entregas a partir de 1844 en el “Journal des Débats”, semanario francés. Es una de las siete obras que Dumas escribió en colaboración con el escritor Auguste Maquet. Este último no aparece acreditado como autor, debido a un acuerdo que tenía con Dumas, en el que retiraba su nombre para reforzar las ventas (dada la fama de Dumas), a cambio de lo cual recibía una notable compensación monetaria.

Algunos personajes principales

El protagonista de la historia es el joven marinero Edmundo Dantes, víctima de una conspiración que lo lleva a ser encarcelado. Esto interrumpe su matrimonio con su prometida Mercedes, otra protagonista. Los autores de la conspiración son Fernando Mondego, primo de Mercedes, y enamorado de ella, y Danglars, que trabajaba con Dantes en la misma embarcación, y sentía profunda envidia por el joven.

Circunstancialmente, participan en el complot el casero de Dantes, Gaspard Caderousse, que se hallaba borracho en el momento en que los dos hombres conspiraban; y el procurador real Gérard de Villefort, que mandó encarcelar a Dantes.

Personajes de relevancia son también el Abate Faría, monje que comparte presidio con Edmundo, y que termina convirtiéndose en su mentor y benefactor. Además está Haydée, princesa que termina siendo vendida como esclava y comprada por Dantes.

Género de la obra

El conde de Montecristo ha sido clasificada como novela de aventuras, aunque tiene fuerte componente dramático. El argumento de la obra está basado en un episodio real ocurrido a un zapatero francés. Esto podría servir para colocar la novela en el renglón de las novelas realistas, aunque sea una obra de ficción. Algunos personajes históricos aparecen de modo referencial, como el emperador Napoleón I, o el sultán Ali Pashá de Janina, padre de Haydée.

Resumen del libro El conde de Montecristo

Edmundo Dantes es un joven, pero competente marino mercante a las órdenes de la compañía del armador Pierre Morrel. La historia comienza cuando el joven regresa de un viaje a bordo del buque Faraón, en el que murió el capitán de la embarcación, y siendo el segundo de a bordo, debió asumir el gobierno del barco. Dantes cumplió la última voluntad del capitán, que era parar en la isla de Elba, sitio de prisión de Napoleón I, para recibir en nombre del capitán una carta dirigida a un tal Noirtier, en París. Fue tan cumplido en la encomienda del buque, y en el cumplimiento de la voluntad del capitán, que Morrel no duda en considerarlo como capitán en las próximas encomiendas. Además, Dantes también es afortunado en el amor, ya que está por casarse con una bella joven catalana llamada Mercedes.

Pero el destino le tiene reservada una jugarreta cruel. Fernando, primo de Mercedes, está enamorado de ella y desea casarse con ella. Además, está Danglars, contador del Faraón, que está consumido de envidia porque Dantes consiguió la promoción que él deseaba para sí. Ambos hombres traman un plan mientras bebían en un bar, redactando una carta anónima en la que acusaban a Dantes de ser agente bonapartista, ya que sabían que Edmundo llevaba la carta a Noirtier. Efectivamente, Dantes es apresado el día de su boda con Mercedes, y llevado a comparecer ante el procurador interino, Villefort. Éste se halla a punto de dejar libre a Edmundo, al darse cuenta de que no sabía la clase de carta que llevaba, y que la acusación era obra de personajes envidiosos. Pero cuando ve el nombre Noirtier en la carta, cambia de opinión y decide encerrar a Edmundo. Noirtier era el padre de Villefort, y podía comprometerlo si se sabía de la carta.

Edmundo es condenado a prisión en el lúgubre castillo de If, de donde sólo se salía al morir. Desesperado por el repentino cambio de su destino, Edmundo de deja al abandono, hasta que conoce a otro prisionero que trataba de escapar: el viejo abate Faría. Se hacen amigos, y el abate lo instruye en toda clase de artes y ciencias, y le enseña a deducir la trama de intrigas que hicieron que acabara preso. También le da las indicaciones de un fabuloso tesoro que aseguraba tener en la isla de Montecristo. Ello ocurre en un lapso de catorce años, en los que intentaron excavar un túnel que les permitiera salir. Pero el abate muere, lo que cambia los planes de Edmundo: decide tomar el lugar del abate muerto en su mortaja, para dejarse enterrar y luego salir, pero los guardias, en vez de inhumar el cuerpo, lo echan al mar.

Una vez fuera de la prisión, Edmundo comienza a llevar a cabo su venganza personal. Con el tesoro de Montecristo, se hace de un nombre nuevo: el conde de Montecristo. Sin embargo, sus primeras acciones son ayudar a su antiguo patrón, Morrel, a recuperar su astillero, a punto de la ruina. Al regresar, halla que Fernando se ha casado con Mercedes, y tienen un hijo; Danglars se ha convertido en barón al desposar a una acaudalada viuda, y Villefort es el procurador titular.

Dantes, que se presenta como el conde, teje una intrincada trama en la que uno a uno, caen sus enemigos. Sus maquinaciones llevan a Fernando al suicidio, a Villefort a la locura, y a Danglars a la ruina. Dantes termina pensando que se ha excedido en su afán de venganza, en particular cuando Alberto, hijo de Fernando, lo reta a duelo. Mercedes termina revelando a Edmundo que lo ha reconocido desde el principio, pero le ruega que perdone la vida de su hijo. Dantes decide detener su afán de venganza, y rehacer su vida junto a Haydée.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *