El Marxismo


Resumen, base y desarrollo.

Marxismo es el nombre por el que se conoce el conjunto de elementos ideológicos que se basan en los libros y otros escritos producidos en primer lugar por el filósofo y economista alemán Karl Marx (1818-1883) y su colaborador Friedrich Engels (1820-1895). Además, ha recibido los aportes de personalidades históricas como Lenin, Trotsky o Mao.

Las teorías marxistas se han usado como fuente para la implantación de modelos gubernamentales; tanto parcial como globalmente. De este modo, diversos gobiernos han tomado elementos del marxismo para dictar medidas económicas, políticas o sociales, o bien han utilizado la teoría marxista para diseñar un modelo completo de gobierno. Todo esto de acuerdo con la manera en que dicho gobierno ha entendido los postulados del marxismo.

Bases

El marxismo es una teoría extensa y compleja, pero se puede comenzar a comprender a partir de la base de cuatro conceptos iniciales que manejaba:

Lucha de clases. Término que acuñó Marx para referirse a los conflictos entre los obreros, campesinos, y en general, personal asalariado (la clase trabajadora o proletariado) y los empresarios que pagan sus sueldos a cambio de su trabajo (dueños de los medios de producción o burguesía). Entre estos dos sectores debía producirse un conflicto que lleve a una necesaria crisis (profundización de las contradicciones).

Cuestionamiento al capitalismo. Según Marx, a los trabajadores se les paga un salario por el tiempo que emplean en la producción de un bien. Este tiempo de trabajo es lo que fija el valor de ese bien, pero el empresario vende el mismo bien a un precio que excede al valor, por lo que obtiene una ganancia. Esta dinámica, llamada “capitalismo” es moralmente cuestionable.

Ideología. La población, según Marx, es dominada mediante la ideología del culto al consumo. Se paga un precio elevado por mercancía cuyo precio excede al valor de producción. Las personas son manipuladas y no perciben el verdadero valor de las cosas.

Comunismo. Sistema social que, según Marx, reunía todas las virtudes y condiciones para vencer los vicios de la sociedad capitalista. El comunismo se alcanzaría como una etapa superior de los cambios sociales que se darían luego de la crisis del capitalismo.

Una confusión usual tiene que ver con la relación entre el marxismo y la religión, y se resume en la famosa frase que dice que la religión “es el opio del pueblo”. Analistas han concluido que el término “opio” no debe ser visto según la óptica actual de “droga que pervierte”, sino en un sentido más de la época, como “sustancia que adormece”. Concluyen que el marxismo no es necesariamente una corriente que promueva el ateísmo.

Desarrollo

Una manera simplificada de ver el marxismo puede describirse como un proceso en el cual el proletariado entra en conflicto con la burguesía, y a través de una revolución social toma el control, no sólo de los medios de producción, sino del gobierno. Se entra en la etapa conocida como “socialismo”.

La etapa socialista es de reacomodos y regulaciones. La intención es terminar con el culto al consumo propio del capitalismo, y hacer a la gente consciente de una nueva manera de pensar y concebir las relaciones de producción. “A cada quien según su necesidad, de cada cual según su capacidad”. De este proceso surgirá el “hombre nuevo”, con una nueva conciencia de clase.

La etapa superior del socialismo es el llamado comunismo. En él, las relaciones de producción estarán basadas en la equidad y la justicia. La nueva conciencia social permitirá que todos tengan sus necesidades cubiertas, y nadie necesite exceso de bienes.

Instauración y críticas

En diferentes países, y en diferentes grados, se ha puesto en práctica el modelo de estado marxista. Suelen ser países con controles gubernamentales bastante severos, en los que los reportes oficiales hablan de un extraordinario estado de bienestar, satisfacción de la población e industrialización. Los reportes oficiales también suelen hacer hincapié en los altos índices de escolarización, salud y rendimiento deportivo.

Sus críticos, por otra parte, denuncian que los países de corte marxista son estados policiales donde se persigue a la disidencia, y donde los reportes oficiales ofrecen el producto de un enorme aparato de propaganda. Argumentan que el modelo marxista es contrario a la naturaleza humana, ya que en un estado de igualdad, al no existir la ganancia, no hay estímulo para producir mejores productos ni para competir.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *