El Virreinato del Perú

Resumen, causas y consecuencias.

El Virreinato del Perú fue una de las entidades coloniales más importantes de la América española durante los siglos XVI al XVIII, ocupando la casi totalidad del territorio de América del Sur. También fue uno de los enclaves realistas que mejor resistió las oleadas independentistas que surgieron en las primeras décadas del siglo XIX.

Antecedentes

Los diferentes grupos humanos fueron desarrollando diversas civilizaciones en la costa de América del Sur en el Pacífico. Fueron tomando altas formas de organización hacia el siglo IX, siendo la más poderosa la debida a la civilización incaica, establecida en el siglo XV, y se extendía desde el sur de Colombia hasta el centro de Chile.

Protagonistas

Desde el conquistador Francisco de Pizarro y el Rey Carlos I, pasando por un virrey destacado como Francisco Álvarez de Toledo, varios personajes fueron determinantes en la formación y desarrollo del Virreinato. No faltaron rebeliones contra España, siendo la más relevante la de Túpac Amaru. Por otra parte, en su disolución bajo la ola independentista, fueron clave las acciones, primero del prócer argentino José de San Martín, y luego del venezolano Simón Bolívar.

Causas

La exploración del territorio americano, dio a conocer para los españoles una gran extensión de tierras aprovechables. Pero además de eso, y esto despertó más el interés de los conquistadores, se encontraron grandes cantidades de minerales valiosos como oro y piedras preciosas. Para contener el inevitable caos que habría de ocurrir entre conquistadores, colonos y aventureros varios que seguramente acudirían a la región para obtener una parte de lo que consideraban un botín, el Rey Carlos I emitió una Real Cédula el 20 de noviembre de 1542, para dotar al territorio conquistado de una estructura jurídica. Es creado de este modo el Virreinato del Perú.

Desarrollo de los acontecimientos

Si bien la capital del Imperio Inca se hallaba en Cuzco, los españoles consideraron estratégico ubicar la capital del virreinato en la zona costera. Eligieron la Ciudad de los Reyes, cuyo nombre se relacionaba con la fecha de la fundación (18 de enero de 1535). Originalmente el virreinato se llamaba Nueva Castilla, pero el uso fue cambiando los nombres por otros con una etimología más cercana a la cultura de los pobladores originales. Nueva Castilla terminó llamándose Perú (o El Perú), y la Ciudad de los Reyes cambió su nombre por Lima.

Blasco Núñez Vela fue el primer virrey, pero sucumbió en 1546 ante el fragor de los enfrentamientos entre conquistadores para dominar el territorio. Fue con la llegada de Francisco Álvarez de Toledo, en 1569, que se establecieron procedimientos ordenados para la explotación de los recursos y el cumplimiento de las leyes. Principalmente Toledo organizó el sistema tributario e instituyó la “mita” (régimen de trabajo temporal forzado al que eran sometidos los indígenas) para la explotación de las minas de plata del Potosí. Durante trescientos años, el virreinato mantuvo una gran estabilidad, siendo una de las principales fuentes de riqueza de España. Ocupaba la casi totalidad de América del Sur y el Istmo de Panamá. Sólo quedaban exceptuados el territorio de la actual Venezuela, bajo dominio directo de la Corona, y la costa este de Brasil, bajo dominio portugués en virtud del Tratado de Tordesillas.

En el siglo XVIII se produjeron cambios fundamentales, que iniciaron con las Reformas Borbónicas en España, que cambiaron el esquema comercial, afectando a las colonias en América. El Virreinato del Perú fue separado en tres partes, dando origen adicional, primero, al Virreinato de Nueva Granada, y muy posteriormente al Virreinato del Río de la Plata. El descontento por el alza de los aranceles y la existencia del esquema de la mita, produjeron el alzamiento de Túpac Amaru, sofocado en 1781. Por otra parte, la expansión portuguesa hacia el oeste fue restando territorio a la colonia y dando forma a lo que sería Brasil.

En el siglo XIX, el virreinato fue el último bastión fuerte del imperio español en América del sur, tras la ola independentista que surgió luego de la crisis de las abdicaciones de 1808. Los esfuerzos, primero de  José de San Martín, y luego de Antonio José de Sucre, designado por Simón Bolívar, terminaron con el dominio español en 1824.

Acontecimientos posteriores

El antiguo virreinato dio paso a dos nuevas naciones: Perú y Bolivia. Algunos reacomodos políticos y conflictos civiles durante los siglos XIX y XX han ido dando forma a la actual República del Perú, que ha mantenido la sede administrativa de la capital en Lima.




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