Juan Ramón Jiménez

Corta biografía resumida. Resumen de su vida.

Juan Ramón Jiménez fue un poeta español; uno de los más destacados del siglo XX, y cuya obra abarca tres generaciones de intelectuales españoles. Nació en la ciudad de Moguer, en Huelva, el 23 de diciembre de 1881. Su padre se llamaba Víctor Jiménez, y su madre Purificación Mantecón; ambos se dedicaban al comercio vinícola.

Primeros años

Sus estudios iniciales tuvieron lugar en su terruño natal, Huelva, así como sus estudios de bachillerato. Es durante esta época cuando comienzan sus primeros contactos con el trabajo literario, si bien su interés inicial era la pintura.

juan ramón jiménez

Es influido por la llamada Generación del 98 (Unamuno, Azorín, Machado), si bien era demasiado joven y no había comenzado su producción literaria en el terreno de la publicación. También intenta acometer la carrera de leyes, a instancias de su padre, pero pronto la abandona.

Acontecimientos destacados

Es así como hacia 1900 se radica en Madrid para dedicarse a la poesía, que ya se había definido como su vocación; y comienza a publicar. La muerte de su padre, que conllevó la ruina familiar, le afectaría profundamente, y dejaría en evidencia una profunda sensibilidad emocional que le acompañaría toda su vida, afectando todas sus relaciones personales. Jiménez, desde joven, se mostró bastante enamoradizo.

Al mismo tiempo que sus problemas emocionales le llevarían con frecuencia a recibir tratamiento médico, su obra literaria se hacía extensa y prolífica. Un enamoramiento no correspondido con una dama estadounidense, ya casada, le hace incursionar en el trabajo de traducir poesía en otros idiomas.

Por esos años completa la que sería la obra por la que es conocido mundialmente: Platero y yo; extraordinario poema que retrata la vida y costumbres españolas a través de las vivencias de un niño y su burro. En estos años, Jiménez destacó como uno de los más representativos poetas de la Generación del 14, llamados también novecentistas.

A su vida llegó un poco de paz cuando conoce a la que sería su esposa de por vida: Zenobia Camprubí Aymar. La presencia de Zenobia logró dar un sentido de equilibrio a la vida del poeta, marcada por una fuerte emocionalidad. Su esposa llegó a ser el complemento necesario, y juntos acometieron proyectos literarios ambiciosos, como la traducción de las obras de Tagore.

Fueron largos y fructíferos años, durante los cuales logró influir en la literatura de la Generación del 27; y solo entristecidos por el suicido de la escultora Margarita Gil, que se había enamorado de Jiménez a pesar de ser amiga y admiradora de Zenobia, pero a quien él no correspondía.

El estallido de la Guerra Civil Española, en 1936, marca el final de aquellos años. Al haber abrazado la causa republicana, el poeta se vio obligado a abandonar España con destino a Cuba. Durante la década de 1940 él y Zenobia viven en Cuba y Estados Unidos.

Viajan a conferencias en diferentes países de Hispanoamérica, para finalmente radicarse en Puerto Rico, país en donde se asentarían definitivamente. El poeta vuelve a sufrir habituales episodios de depresión, que le llevan en ocasiones a ser recluido en sanatorios para el necesario descanso.

Últimos años

Dos eventos significativos en la vida de Jiménez tienen lugar casi simultáneamente en 1956: La Academia Sueca reconoce el conjunto de su obra otorgándole el Premio Nobel de Literatura; pero a los tres días, víctima de un cáncer que llevaba años padeciendo, fallece Zenobia.

Habida cuenta del carácter emotivo de Jiménez, es comprensible que el fallecimiento de su esposa le afectara profundamente, y es posible que haya influido en la muerte del poeta, ocurrida en San Juan de Puerto Rico, el 29 de mayo de 1958. Fue sepultado en el Cementerio de Moguer, luego de trasladar sus restos a España.

Legado

Más allá del Premio Nobel, Juan Ramón Jiménez es reconocido como uno de los poetas españoles más influyentes del siglo XX. Pero quizá es más conocido fuera del mundo literario por lo que se convirtió en su obra maestra: Platero y yo. Aunque solo fuera por esta obra, ya su contribución a las letras hispanas se puede calificar sin duda como insustituible.

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