La Gallina Dorada


No hay que tener miedo de ser diferente

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Un bonito día de verano, Cleopatra, la gallinita, estaba lista para tener su primera docena de huevos, pero al momento de tenerlos se dio cuenta que los doce huevos eran dorados, así como lo oyes, dorados, no blancos. Cleopatra estaba alarmada, nunca había visto huevos dorados.

Los cerdos, los caballos, las gallinas, las ovejas, las cabras, las vacas, los pavos, y hasta el perro y el gato la intentaron calmar, pero no había manera, imagínense, ¡doce huevos dorados!

Luego de unos días los huevos se fueron rompiendo y los pollitos fueron naciendo. Doce hermosos pollitos dorados como el oro. Cleopatra seguía muy asustada, pero la cabra Alejandra le dijo que no había motivos para estar asustada, y es que los pollitos se veían muy saludables y se la pasaban muy felices todo el día.

Cleopatra lo pensó por un rato y al final se dio cuenta que Alejandra tenía razón, que no tenía motivos para estar asustada, y que si los pollitos eran dorados es porque debían ser muy especiales.



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