La Independencia de Brasil


Resumen, causas y consecuencias.

La Independencia de Brasil fue el proceso político-militar que dio fin a la influencia colonial portuguesa en el territorio brasileño. No dio origen a una república, como otros procesos independentistas de América, sino a una entidad llamada Imperio de Brasil. La proclamación de dicha independencia tuvo lugar el 7 de septiembre de 1822.

Antecedentes

El territorio brasileño se estableció como colonia portuguesa a partir de la expansión portuguesa de sus territorios conquistados en América del Sur luego del Tratado de Tordesillas, de 1494. Las primeras colonias se establecieron en 1534, y los dominios fueron ampliándose hasta su extensión actual.

Las acciones militares de Napoleón Bonaparte en 1808 afectaron no sólo a España sino también a Portugal. Los reyes portugueses, Juan VI, y su madre María I, fueron obligados a exiliarse, y se radicaron en Río de Janeiro. De este modo, se constituyó el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve, que entre otras cosas, invadió y se anexionó el territorio uruguayo.

Luego de la derrota de Napoleón, y la muerte de la reina María, Juan VI regresó a Portugal, dejando a su hijo Pedro al frente de Reino de Brasil. Pero las estadía del monarca en territorio americano dejó una huella institucional que sería la semilla de la futura independencia.

Causas

Pronto la tónica de las relaciones entre Portugal y Brasil cambió. Además de los severos problemas que enfrentaba la Corona debido al surgimiento de movimientos constitucionalistas, las competencias de Pedro fueron dejadas de lado, pasando de monarca regente a administrador de una colonia.

Ya varios movimientos independentistas habían germinado en América a raíz de la revolución americana, y el príncipe fue ganado por ellos. El 30 de septiembre de 1821 se emitió desde Portugal un decreto que subordinaba a Lisboa todas las cortes brasileñas, y exigía a Pedro que regresara.

Desarrollo de los acontecimientos

La respuesta del príncipe a esta exigencia, fue recibida el 9 de enero de 1822, y figura en los libros de historia como una de las más famosas: “Me quedo” (“Eu Fico”). En este sentido, Pedro fue asesorado por el político y naturalista José Bonifacio de Andrada e Silva.

Los primeros combates ocurrieron en Recife y en Bahía. Para septiembre de 1822, la corona portuguesa había declarado “traicionero” al gobierno de Pedro mediante cartas. Al día siguiente de recibir las comunicaciones, 7 de septiembre, Pedro lanzó la proclama independentista que convertiría esa fecha en  el Día de la Independencia de Brasil.

Los combates continuaron, extendiéndose  hacia las provincias rurales del norte, que en principio estaban ganadas a la Corona. Pero las ideas de la independencia permearon con facilidad, y rápidamente revirtieron esta tendencia. Por una parte, los brasileños recurrieron con éxito a la guerra de guerrillas como táctica para repeler al superior ejército portugués.  Por otra, Pedro contó con mercenarios británicos y franceses para apoyar en los combates marítimos.

Las últimas escaramuzas tuvieron lugar en Maranhao al norte del país; último reducto de la corona en América, que decidió rendirse al naciente Imperio de Brasil.

Desde el punto de vista bélico, el proceso independentista brasileño no fue tan fuerte como el de la América Hispana, pero sí hubo escaramuzas durante el desarrollo del mismo. Finalmente, la independencia del Imperio de Brasil fue reconocida en un tratado del 25 de agosto de 1825, suscrito entre Inglaterra y Portugal.

Acontecimientos posteriores

El Imperio de Brasil subsistió con éxito, permitiéndose participar en algunos conflictos, como el del Paraguay, en el que brevemente se anexó este territorio desde 1870 hasta 1876. Ya en 1825 Uruguay se había independizado de Brasil.

En 1889 el Imperio fue disuelto tras una rebelión militar, constituyéndose en los Estados Unidos de Brasil.




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