La Próstata

La próstata es una glándula que forma parte del aparato reproductor masculino. Su nombre es de raíz griega: pro- (en frente, delante), y -stata (de pie, quieto, parado). Es un nombre que vendría a significar “defensor” o “guardián”. Esta glándula opera como punto central de recolección de los fluidos seminales que serán vertidos al exterior durante la eyaculación. Es por tanto muy útil para el funcionamiento del aparato reproductor del hombre.

Funciones

La próstata es responsable de varias funciones como parte del sistema reproductor, a saber:

Recolectora: En la próstata se recolecta y reúne el semen proveniente de las vesículas seminales, junto con la esperma proveniente de los testículos.

Secretora: Por sí misma, la glándula segrega algunas sustancias que se aportan al fluido espermático, como antígenos, espermina y minerales, importantes para mantener los espermatozoides.

Impulsora: La próstata aporta también la presión requerida para que el semen sea expulsado a través de la uretra.

Bloqueadora: También tiene la capacidad de cerrar los conductos de la uretra, impidiendo de este modo que la vejiga vierta orina durante el acto sexual.

 

Ubicación

La próstata se localiza directamente bajo la vejiga urinaria, adyacente a la salida de la misma, rodeando el conducto de la uretra. Es accesible a través del recto, lo que facilita mucho los procedimientos médicos relacionados con ella.

Características físicas

La próstata es a menudo descrita como una glándula con forma de castaña o de nuez. Es muy pequeña durante la niñez, pero va creciendo, estimulada por la producción de hormonas masculinas, hasta alcanzar su máximo en la edad adulta, de unos 40 a 60 mm de arriba a abajo, 30 a 40 mm de izquierda a derecha, y 20 a 30 mm de adelante hacia atrás. Su peso máximo es de unos 20 gramos.

Funcionamiento

El esperma producido en los testículos es conducido hacia la próstata a través de los conductos deferentes, que se conectan, justo antes de entrar en la glándula, con las vesículas seminales. En esta conexión se mezcla el esperma con el líquido seminal, para formar los conductos eyaculadores.

La porción glandular de la próstata produce las diversas sustancias que se añaden al semen, en el llamado líquido prostático. El esfínter de la vejiga se cierra para impedir el vertido de orina en la uretra. En el tramo de la uretra que se halla a través de la próstata, se hallan las salidas de los conductos eyaculadores y de los conductillos prostáticos, de modo que es allí donde se recolectan los líquidos que forman el semen. Las contracciones producidas durante el orgasmo impulsan el semen a través de la uretra.

Partes

Se suelen distinguir en la próstata dos grandes partes, de alguna manera relacionadas con las funciones que desempeña dentro del aparato reproductor:

Porción fibromuscular: Este tejido ayuda al proceso de eyaculación, al impulsar el semen al exterior con la fuerza adecuada a través de la uretra. Además permite la acción de los esfínteres que se hallan a la salida de la vejiga urinaria.

Porción glandular: Se encarga de la secreción de las sustancias que se añaden al líquido vertido por las vesículas seminales, y el esperma, para formar el semen.

 

Enfermedades

Algunas condiciones patológicas pueden afectar la glándula prostática, y son motivo frecuente de preocupación, aunque no todas son mortales. Entre las más comunes se hallan:

Cáncer: Es, comprensiblemente, la enfermedad más temida de todas las que pueden afectar la próstata, además de ser, estadísticamente, bastante común, sobre todo en hombres de edad avanzada. Por contraparte, su evolución suele ser bastante lenta, permitiendo un diagnóstico temprano y tratamiento adecuado.

Inflamaciones: El término médico para ellas es prostatitis. Pueden ser episódicas (agudas), o recurrentes. Este último caso suele darse como consecuencia de condiciones en la próstata que son producto de la edad. Las infecciones de diversos tipos pueden provocar inflamación.

Hiperplasia benigna: Se conoce también como recrecimiento. Se considera que es una condición normal en algunos hombres, pero aunque no se considera mortal, puede provocar complicaciones en el aparato urinario al comprimir la vejiga.

 

Información general

Las afecciones prostáticas pueden ser prevenidas mediante exámenes médicos periódicos, en especial en hombres mayores de 45 años. El examen prostático mediante el tacto rectal suele ser el modo más rápido y sencillo de detectar anomalías, aunque es rechazado por muchos hombres debido a diversos prejuicios.

La medicina moderna, de todas maneras, dispone de amplios recursos para el cuidado de este órgano y para la prevención de sus posibles enfermedades.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *