La Ranita de Navidad


Tenemos que aprender a ser felices con lo que tenemos.

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Una pequeña ratina llamada Rani estaba muy triste porque solo recibía regalos una vez al año, en el día de su cumpleaños, pero sus amigos le contaron sobre la Navidad, todo lo que significa y los regalos que se reciben. Rani pensó rápidamente y les dijo: “Pero si Navidad es el 25 de diciembre, ¡eso es mañana!”. Y sus amigos le dijeron que sí, que sólo faltaba un día para la Navidad.

Después de escuchar la historia sobre la Navidad, la pequeña Rani además de querer más regalos, ahora también soñaba con trabajar con Santa, y volar como un reno. Pero para esto debía aprender a volar.

Rani se puso manos a la obra y fue rápidamente donde su amigo Sammy, la cabra, para que le construyera un avión. Cuando estuvo listo, se subió al avión y voló, pero no duró mucho tiempo en el aire porque el avión tuvo algunas fallas y cayó en un charco, pero Rani no se rindió.

A Rani se le ocurrió una nueva idea para volar, esta vez hizo una pila de cajas y se trepó a la más alta, saltó, rebotó en el trampolín e intentó aletear igual que hacen los pájaros, pero no se dio cuenta que cerca habían unos cables de electricidad y terminó enredada en los cables.

Un pájaro rojo que estaba cerca y que vio todo lo que sucedió, se acercó rápidamente a Rani y la rescató, pero antes de bajarla al suelo, le dio un paseo por el bosque, y Rani se puso muy feliz porque finalmente estaba volando. Una vez que terminó el paseo y el pájaro la dejó en el suelo, Rani se dio cuenta que las ranas no podían volar y esto la puso muy triste.

Pancho, el cerdo sabio, vio a Rani muy triste y decidió llevarla a su casa para animarla. Una vez allí le dijo: “Sé que tienes sueños, todos tenemos sueños, pero no debes ponerte triste por no poder realizar todos tus sueños, ¿qué tal si ayudas al perro a decorar el pueblo con adornos navideños?”. Rani no entendió en qué podía ayudarla esto, pero igual accedió.

Se fue en busca del perro y una vez que lo encontró le asignaron la tarea que debía realizar. Rani colgó las bolas rojas y verdes en el árbol de Navidad, mientras que el perro puso la estrella en lo más alto, y las gallinas y las cabras pusieron el cartel que decía “Feliz Navidad”. Las vacas practicaron los villancicos, y los cerdos, los patos, los pavos y los gansos hicieron el pastel, mientras que los caballos y las ovejas prepararon un delicioso banquete.

Cuando comenzó la fiesta de Navidad, los conejos y los gatos bailaron, los conejos trajeron los cubiertos, los platos y los vasos.

Al final Rani recibió muchos regalos de todos sus amigos, muchos más de los que había imaginado. Y pasó unas felices fiestas en las que bailó, comió, se rió y disfrutó como nunca antes lo había hecho. Ya ni se acordaba que quería aprender a volar, y se dio cuenta que no siempre se puede tener todo lo que se quiere, y que lo importante es saber disfrutar y ser feliz con lo que tenemos.



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