Pedro y sus aventuras


Debemos esforzarnos para alcanzar nuestros sueños.

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Todos los días del verano, muy temprano por la mañana, el gallo despierta con su kikirikí a Pedro, y él se levanta rápidamente a ayudar a su padre en las distintas tareas de la granja. Pedro es un niño muy trabajador, y le gusta estar pendiente de todos los animales que viven en la granja: las vacas, las gallinas, los cerdos, las ovejas, los caballos, los patos, en fin, de todos los animales que viven en la granja él siempre está pendiente que nada les falte.

A las vacas las debe ordeñar todas las mañanas y la leche la debe luego envasar. Al gallinero debe ir a recoger los huevos que han puesto las gallinas, y más vale que lo haga rápido, antes que alguna traviesa tire alguno. Donde los simpáticos cerdos debe ir todos los días para alimentarlos, no sea que se pongan molestos y enloden todo a su alrededor. Las ovejas siempre lo esperan muy tranquilas y con mucha hambre. A donde los caballos debe ir a cepillarlos, darles de comer y llevarlos a pasear para que estiren sus patas y no pierdan su agilidad.

El trabajo en la granja es mucho, pero como a Pedro eso le encanta, se la pasa muy feliz todo el verano. Sueña con algún día, ser un granjero como su padre, pero por ahora deberá conformarse con cuidar a los animales sólo en el verano, pues el resto del año debe esforzarse mucho estudiando y sacando buenas calificaciones en el colegio.



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