Principales herramientas del Neolítico

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El Neolítico es el período final de la Edad de Piedra, que se dio alrededor de 8.000 años a.C., y cuyo carácter distintivo es el empleo de piedra pulimentada. Suele considerarse con una duración de 4000 años, aunque esto depende de la región del mundo a considerar, ya que entre ellas hubo ligeras variaciones.

Antecedentes

Entre el Paleolítico (antigua Edad de Piedra) y el Neolítico (nueva Edad de Piedra) se fue dando una transición, que si bien no fue demasiado lenta, duró lo suficiente para merecer una denominación propia: fue el período Mesolítico, o mediana Edad de Piedra, caracterizada por el descubrimiento sucesivo de mejores formas de utilizar el material básico de trabajo, que era la piedra.

Materiales del Neolítico

El material más destacable del Neolítico lo constituye sin duda la piedra pulimentada. Esta permitía herramientas con formas más definidas, más útiles para cortar, y más resistentes a la abrasión y al desgaste.

La arcilla es otro material emblemático, que podía usarse sola o combinada con el mimbre para la confección de vasijas y utensilios.

El hueso experimentó un crecimiento notable como material para fabricar útiles, dada la gran disponibilidad que ofrecía la presencia del ganado.

Las diversas fibras vegetales disponibles fueron también de utilidad durante este período: mimbre y lino. También se usaron subproductos animales como el cuero y la lana.

Herramientas del Neolítico

La piedra pulimentada permitió la elaboración de herramientas más resistentes, como las herramientas de corte a modo de cuchillos, y hachas. También hubo evidentes mejoras en la elaboración de puntas de flecha y lanzas.

En las labores agrícolas destacaba el uso de la hoz, con forma muy parecida a la que tiene actualmente, pero construida íntegramente en madera. La hoz neolítica llevaba, en el borde donde la actual tiene el filo, una serie de fragmentos de piedra afilados, a modo de dientes, y que le daban capacidad de corte. También se empleaban azadas, instrumentos parecidos a un hacha, que en vez de tener una cabeza cortante, la tenían puntiaguda. Esto con el fin de utilizarse para abrir hoyos en la tierra, y colocar en ellos las semillas. Los mangos de hachas, azadas, así como los cuerpos de las flechas y las lanzas, se fabricaban en madera o hueso. Los mismos materiales servían para elaborar cucharas.

El grano se molía en molinos rudimentarios, que para ser precisos, eran una suerte de morteros de piedra, constituidos por una piedra grande y aplanada, ligeramente cóncava, y otra más redondeada, bajo cuya acción se trituraba el grano.

La confección de vestidos se llevaba a cabo mediante el empleo de husos, para hilar las fibras textiles, y telares; estos eran bastidores que servían para montar en ellos las piezas de telas que se estaban confeccionando.

Utensilios como cuencos y vasijas de arcilla servían para el almacenaje de alimentos, la cocción de los mismos y la recolección de agua. Algunos alimentos se almacenaban también en canastos hechos de mimbre, y estos eran los recipientes preferenciales para las tribus nómadas, por su facilidad de transporte. El agua era por lo general transportada en odres. Los recipientes de arcilla resultaban mejor opción para los grupos humanos sedentarios, en particular para almacenar agua y granos.

En ciertos momentos del Neolítico, se llegó a confeccionar cestos de mimbre cuya estructura era luego reforzada e impermeabilizada con arcilla.

Progresos

Seguramente los metales fueron conocidos por el hombre mucho antes de que terminara la Edad de Piedra, pero su manejo tardó en lograrse. De manera gradual, las herramientas de piedra fueron refinándose, pero la propia naturaleza del material les impuso un límite.

Esta situación cambiaría al descubrirse la manera de trabajar el metal, comenzando con el cobre, hacia el 4.000 a.C. Alrededor de ese momento culmina la Edad de Piedra, y se inaugura lo que sería el último período de la Prehistoria: la Edad de los Metales.



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